EL PASE: UNA RADIOGRAFÍA DE QUIENES SOMOS
El fin del trabajo precario es una conquista de les trabajadores docentes de la UNAJ que resulta histórica por dos razones principales.
La primera es que esta forma de trabajo precario amenazaba, por su naturalización con el paso de los años, en convertirse en una modalidad permanente. En términos generales implica la falta de acceso a más de la mitad de trabajadores docentes de aportes previsionales al régimen del 82% móvil, aguinaldo, obra social, cobro de título, ART.
La precarización habilitó también espacios de micropoder en distintos estamentos que generaban trabajar para el ejercicio de derechos tan básicos (y tan humanos) como la licencia por enfermedad, por nacimiento, etc. generando constantes conflictos y tensiones. La contratación por locación de obra abrió también una zona gris en la que estos puestos de trabajo podían ser las primeras víctimas de las políticas de ajuste como las aplicadas en el macrismo, cuando hubo docentes contratades sin cobrar en varias ocasiones. Por eso es que nuestros esfuerzos más importantes como gremio de los y las docentes de la UNAJ, se orientaron en estos años a sostener y cuidar a quienes son los eslabones más débiles del colectivo docente, generando procedimientos y consensos.
La otra razón por la que esta desprecarización total de la planta docente es un hecho histórico, es que la universidad entró en un espiral de dependencia financiera con el Ministerio de Educación. A partir del crecimiento explosivo del número de estudiantes inscriptxs a la UNAJ, la contratación de docentes en modalidad precaria –cuyos sueldos no están incluidos en el ítem de haberes del presupuesto por lo que su monto no actualiza con paritaria- no hizo más que cristalizar en un déficit presupuestario que se fue volviendo crónico.
Es decir que sobre un presupuesto ya escaso, porque aún no se ajusta a la pauta del sistema, todo aumento salarial conquistado en paritaria quedaba por fuera de lo presupuestado para el año de la UNAJ, por lo que debía ser cubierto con fondos propios. Esta situación presupuestaria ralentizó o anuló las posibilidades de generación de políticas académicas institucionales y permanentes como podrían ser una política permanente de concursos, dedicaciones para la investigación o la vinculación, de bienestar, de formación docente, etc.
La dependencia económica habilitó en 2018 a la negativa de cubrir el déficit poniendo en riesgo en aquel momento el dictado de clases en todo el segundo cuatrimestre; el Abrazo a la UNAJ significó la rehabilitación de los fondos que el gobierno de entonces negaba. Discursos como éste siguen escuchándose y esto apunta a blindar a la UNAJ ante posibles abusos.

La conquista de la desprecarización total de la plata docente es la coronación de una prolongada lucha por la formalización del empleo docente y un cambio del paradigma institucional de nuestra universidad. Compartimos aquí algunos datos del trabajo de quienes están cambiando su situación laboral y la de toda la universidad. El acuerdo prevé que 758 cargos se conviertan en trabajo registrado en los próximos meses adaptando así la realidad a lo que marca nuestro Convenio Colectivo de Trabajo y el Estatuto de la UNAJ.
En cuanto a la distribución por Instituto se percibe una fuerte presencia del Instituto de Salud debida a su tradicional masividad, pero potenciada por la forma de asignación de concursos tradicional (igualitaria entre institutos).

Cargos y dedicaciones también son indicadores de las cargas de trabajo y su distribución dentro de nuestra universidad. Nuestra universidad en su plantel general tiene un gran potencial, que debemos consolidar, en cuanto a las dedicaciones que en su gran mayoría son semi exclusiva o más. No es la realidad de quienes hoy están sumándose de manera formal a la misma. Una política académica debiera considerar esta situación y fomentar una mayor radicación del trabajo docente en la UNAJ.

La carencia de presupuesto persistente pone sobre la mesa la realidad de la sobreabundancia en el caso de contratades de los cargos de ayudantes que en muchos casos tienen los antecedentes como para cargos mayores y en otros casos se han puesto como condición en la convocatoria a la UNAJ.
La perspectiva de género nunca es obviada en la mirada de nuestro sindicato y esa perspectiva pone sobre la mesa que la distribución de cargos no es pareja. Una tarea urgente implica promocionar la igualdad de género en el trabajo docente. Y finalmente, la demostración de aquello que da fundamento a las luchas feministas que ponen en cuestionamiento los cimientos estructurales de nuestra sociedad.
La condición considerada para sexo es el número de cuil.

La antigüedad UNAJ, es decir la fecha desde la cual cientos de docentes comenzaron a trabajar a nuestro lado marca uno de los aspectos trascendentes de esta conquista. Sin considerar los extremos que de con los pases anteriores hemos logrado incorporar, más de la mitad ya llevamos 4 años o más sin aportes previsionales, aguinaldo u obra social.

CIERRE
Este trabajo entraña una mirada crítica sobre algunos aspectos (con los pocos que en la información necesaria de la que disponemos para esta discusión paritaria) que hacen a la conformación de la organización y distribución del trabajo en nuestra universidad. Pero pretendemos que sea más que eso.
Nuestra intención como organización que ha acompañado, fortalecido y apoyado la vida de la UNAJ es que sea un aporte al conocimiento sobre las particularidades de nuestra querida universidad y un disparador, para continuar en algunos casos e iniciar en otros, el trabajo de construir una universidad mejor para la comunidad a la cual nos debemos y para sus trabajadores y trabajadoras docentes.
