ENCUESTA INCONSULTA SOBRE TRABAJO DOCENTE
ADEIUNAJ EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LES DOCENTES
Repudiamos la imposición en forma unilateral por parte de la Secretaría Académica de una encuesta para evaluar les docentes y las materias, sin haberlo comentado ni trabajado con la gremial docente, que debe velar por el respeto de los derechos del colectivo docente. Asimismo, nos negamos a su uso para evaluar la labor de un colectivo docente que además se encuentra en un 60% contratades en forma irregular y por lo mismo fuera de la carrera docente.
No es la realización de una encuesta la que rechazamos, sino la forma -ajena de consensos- en que fue llevada adelante y el instrumento que se terminó diseñando. De esta manera, al comienzo del segundo cuatrimestre, les docentes nos encontramos con que está cargada en el SIU una encuesta sobre “las materias” que deben completar les estudiantes elaborada por la Secretaría Académica tras un pedido de la representación estudiantil.
Un instrumento que pretende evaluar nuestro trabajo poniendo en evidencia -en varias de las preguntas- un desconocimiento preocupante de la labor docente, de la heterogeneidad de materias, prácticas y disciplinas. Ejemplos de esto son la pregunta por si le docente entregó el programa, cosa que en algunas materias de primer año no es un insumo fundamental, y en todo caso esto no depende de le docente en el aula. También la pregunta por si les docentes habilitamos otras formas de comunicación virtual además del campus, cuestión que no está entre nuestras responsabilidades. En otras podemos ver un desplazamiento respecto del rol de le estudiante, cuando se le consulta por la pertinencia de los contenidos trabajados en el plan de estudios de su carrera, desarmando además el rol de la representación de claustro y las funciones de los consejos consultivos.
Este carácter inconsulto va absolutamente a contramano de la forma en que se viene trabajando en varias áreas. Mencionamos aquí algunas de ellas: trabajo conjunto con la Secretaría General para establecer aforos de aulas y armado del lactario; mesa de trabajo con vicerrectorado para rediseñar la carrera docente en pos de agilizar la realización de concursos, renovaciones y ascensos; diagnóstico colectivo sobre la situación de la UNAJ y el futuro que imaginamos en UNAJ futura; construcción de criterios comunes para asignación de fondos de formación y propuestas de un nuevo enfoque de la formación docente en la UNAJ.
Todas esas acciones entre muchas otras que son siempre consensuadas con el resto de los actores institucionales con los que dialogamos y construimos siempre bajo la premisa de la unidad que fortalezca nuestra universidad (desde el abrazo al lactario los ejemplos sobran).
La imposición de esta encuesta se asienta no obstante en un antecedente: la encuesta sobre bimodalidad, a partir de conversaciones con rectorado sobre las dificultades para procesar lo vivido en estos años y la necesidad de construir una mirada colectiva sobre el momento y asignar un sentido compartido de nuestra acción pedagógica y didáctica en esta etapa. Nuevamente en ese caso la Secretaría Académica cerró abruptamente la posibilidad de responder a la gran mayoría de docentes cuando ADEIUNAJ difundió la iniciativa, quedando una muestra en ninguna forma representativa (sea por institutos, cargos o dedicaciones) de les trabajadores docentes de la UNAJ.
Desde ADEIUNAJ manifestamos repetidamente, y como parte de nuestra práctica incluso, que las opiniones estudiantiles sobre las materias y su aprendizaje son necesarias, e incluso imprescindibles bajo la mirada de nuestro proyecto educativo y muches la usamos como práctica habitual al cierre de cada cuatrimestre, no así la evaluación docente de manera anónima y sin criterio. La encuesta, con contracciones, complejos ribetes ideológicos avanza en una acción que además de inconducente perturba el clima laboral de manera innecesaria.
Somos permanentemente evaluades, creemos en la evaluación para mejorar, pero no de cualquier manera y bajo una lógica de “customer satisfaction” ni bajo la impronta punitivista que anima esta acción.
La educación es un derecho antes que un servicio, nuestros estudiantes no son clientes, son personas con derecho y deben ser concebidas y abordadas como tales.
ADEIUNAJ, cuidar a les docentes es cuidar la universidad
























