COMISIONES DESBORDADAS, INCLUSIÓN Y POLÍTICA ACADÉMICA
LOS NOMBRAMIENTOS CASI INEXISTENTES EN ESTE COMIENZO DE 2021, NUESTRO TRABAJO Y EL PROYECTO INSTITUCIONAL
Desde el nacimiento de ADEIUNAJ, nos planteamos tanto la defensa y promoción de nuestros derechos y bienestar de trabajo como la defensa y profundización de un modelo de universidad nacional, popular e inclusiva debían ser líneas de acción sindical. Hoy ambos elementos se cruzan en franca crisis.
Hemos estado recibiendo reclamos por el tamaño de las comisiones. Esta cuestión ya había sido abordada en charlas con el Centro de Política Educativa el segundo cuatrimestre del año pasado, cuando obtuvimos el compromiso de no incrementar el tamaño de las mismas y, en la medida de lo posible, volver a tener comisiones del tamaño adecuado. Por eso, avanzamos en pedidos de reunión con lxs directorxs de institutos (sociales y salud en primer lugar). En esas reuniones nos encontramos con una realidad que verdaderamente pone en jaque una forma de pensar y gestionar la enseñanza en la universidad.
El tamaño definitivo de las comisiones es variable y no se ajusta a la demanda estudiantil, sino a la decisión individual de carreras, materias o institutos. Un mismo instituto en una carrera pone un tope de 50 estudiantes y en otra de 80 por comisión. En todos los casos el argumento es el mismo: la inclusión. Haciendo una caracterización en el primer caso se explica “por la necesidad de hacer un seguimiento del aprendizaje y materializar un mínimo seguimiento de los estudiantes garantizando la calidad académica” y en el segundo “para que nadie se quede afuera y todos tengan la oportunidad”. Ambas posiciones muestran dos caras de una misma moneda y la misma pregunta, “¿Qué es inclusión?”. Podríamos ensayar una respuesta veloz: ofrecer a quien necesite y quiera la oportunidad de estudiar y al mismo tiempo garantizar condiciones de acompañamiento acordes a la situación de cada estudiante que permitan el sostenimiento de la trayectoria y el alcance de los objetivos a evaluar.
Este manejo heterogéneo de la insuficiencia de las comisiones frente a la demanda estudiantil pone en evidencia la necesidad de consensuar una política académica en la universidad, no existen mecanismos institucionalizados para dar respuesta a cómo abordar el desborde que las y los docentes venimos planteando desde hace años (ver acá, acá, acá o acá). En las reuniones se reitera por parte de autoridades un discurso que parece restarle peso a lo numeroso de las comisiones llamando a la sensatez con un “hay un 20% que abandona antes de empezar”, “hay un gran porcentaje que no termina” justificando los desbordes pero naturalizando al mismo tiempo que la política de inscripciones parece asentarse sobre el fracaso estudiantil. En esta situación sobreviene la frustración docente, que al mismo tiempo recibe las consignas institucionales de “incluir” “seguimiento” “acompañamiento” y una comisión de 50 o 60 estudiantes. Entendemos que la construcción de las decisiones y las políticas debería considerar esas “renuncias” como parte del problema antes que como inevitables.
Trasladar a cada docente, a cada aula la pericia de la inclusión, la habilidad del manejo de comisiones que de volver en lo inmediato a alguna presencialidad haría inviable la cursada. Este traslado hacia abajo de responsabilidades institucionales sin espacios de pensamiento colectivos ni políticas de abordaje integral que permitan mediar la cuestión, asumir compromisos o pensar herramientas genera una disparidad enorme en las condiciones de trabajo descargando las consecuencias en el agravamiento de las cargas y ritmos de trabajo de las y los docentes pero haciéndolos sentir responsables de la misma (más en el contexto actual de atomización domiciliaria).
La falta de presupuesto impone a la comunidad entera pensar y actuar urgentemente sobre estas cuestiones. ADEIUNAJ ha ofrecido su acompañamiento desde el cambio de gobierno para reuniones, iniciativas o acciones colectivas donde demandemos el presupuesto que nos falta. No solo la construcción de aulas y designaciones y aumento de dedicaciones docentes y desprecarización es urgente e indispensable para pensar algún tipo de retorno sino también una ampliación de la infraestructura informática, baños, condiciones de limpieza y accesibilidad informática para las y los estudiantes con vocación de estudio pero que no disponen de nada más que un celular como instrumento tecnológico.
Los durísimos años del macrismo y la realidad que tenemos nos pone frente a un escenario donde la política universitaria deberá decidir si luchamos para volver al proyecto fundacional de la UNAJ o dejamos que se sigan naturalizando las condiciones cada vez peores de trabajo (como sucedió con la limpieza o la carencia de sanitarios que hoy sorprende a muchas autoridades en las recorridas) para posiblemente transformarnos en una universidad expulsiva, de clases magistrales y enseñanza enciclopedista.
Este es un problema de la comunidad educativa toda que no debe ser barrido debajo de la alfombra ni abordado en un tire y afloje sectorial, es importante que se tome dimensión del asunto, se comience a trabajar en la formulación clara de las necesidades de la UNAJ y en la evaluación de estrategias y alternativas frente a esta situación.
Marzo de 2021
- NUESTRA CAMPAÑA DE SENSBILIZACIÓN
¿Sabías que el estatuto de la UNAJ habla específicamente de la importancia del trabajo personalizado con les estudiantes para garantizar el derecho a la Universidad?
¿Sabías que el Reglamento de CARRERA ACADEMICA (RES 69/15) dice en su ARTICULO 11º: «La actividad de enseñanza y aprendizaje incluye el dictado de clases, el seguimiento académico del estudiante, la búsqueda de su reinserción en caso de abandono y la asistencia extra áulica en la comprensión de los contenidos, la determinación de los mecanismos de evaluación y el aporte al trabajo grupal de la materia. La cantidad de estudiantes por comisión seguirá los lineamientos establecidos en el proyecto institucional de la Universidad«?
Antes del macrismo, se manejaba un número de alrededor de 30 estudiantes por comisión a fines de garantizar el seguimiento personalizado planteado tanto por el estatuto como por el reglamento de carrera académica. Por las particularidades de nuestra universidad, garantizar comisiones no masivas es fundamental; es por todxs sabido que el desgranamiento es una de las dificultades más importantes que tiene la UNAJ. Las autoridades de la UNAJ reconocieron el año pasado el enorme esfuerzo hecho por les docentes para virtualizar sus propuestas educativas. Las comisiones masivas atentan -más aún en virtualidad- contra las posibilidades de inclusión, la calidad educativa y nuestras condiciones de trabajo.

Todavía sin las inscripciones de primer año hechas, estos son algunos datos de la conformación de comisiones de este año. ¿En qué condiciones estamos trabajando? ¿Qué tipo de propuesta pedagógica podemos hacer en comisiones de 50 estudiantes?
Sobre un total de 2000 comisiones, el 20% de lxs docentes está con una sobrecarga laboral extrema por tratarse de comisiones muy numerosas. Se necesitan designaciones docentes, nuestro proyecto de universidad se pone en riesgo cada vez que se naturaliza esta manera de trabajar.




