Entre las redes y el aula. Qué piensan nuestrxs estudiantes sobre los paros.

Nuestra labor se enfrenta constantemente a la frustración ante el fracaso en las cursadas o ante la incertidumbre del “¿habrán comprendido?”. Nunca sabemos con certeza qué causamos en esa otra persona con la que atravesamos un cuatrimestre, menos aún cuando ese cuatrimestre suma una situación de conflictividad gremial. La perspectiva empeora cuando vemos lo que presumiblemente –y en una lectura englobante– esas personas escriben en las redes. Muchas de las aseveraciones que leemos en redes sociales reflejan ese sentir, otras, escritas en momento de enojo o desorientación son una descarga frente a la frustración o las dificultades que se presentan, y algunas traslucen algo diferente a la intención. 

La semana pasada enviamos la última “Carta a lxs estudiantes” como cierre de este cuatrimestre y como apuesta por el diálogo y la comprensión (invitamos a leerla y si todavía no lo hiciste compartirla entre lxs alumnxs de tu comisión y replicar en las redes)

En diciembre cobraremos sin aumento frente a una inflación del 2,5%, según lo publicado por el INDEC. Si el gobierno no cumple con la Ley de Financiamiento el conflicto continuará en 2026, tal como anticipamos en la carta, y el inicio del cuatrimestre nos encontrará al frente de la lucha en conjunto con Nodocentes y estudiantes. 

Atento a esas sensaciones provenientes de las lecturas de las redes, pero también a las que sentían de modo diferente en las aulas, un grupo de compañerxs de una materia extracurricular, transversal a casi 20 carreras de la UNAJ, eligió llevar a cabo una consulta anónima entre sus estudiantes y obtuvo unas 300 respuestas que queremos compartir. 

Resulta interesante el análisis de la relación entre la realización de paros y la afectación de la cursada y el aprendizaje. Apenas 5% consideró que afectó mucho y 13% califica de bastante.

Una proporción bastante sorprendente ante la percepción a veces muy generalizada que los paros “afectan a lxs estudiantes”. Si bien los paros repercuten en la cursada, esta distribución de las respuestas abre otro panorama. Deja en claro la perspectiva de lxs estudiantes sobre esta medida y cuál es el origen de los abundantes discursos despolitizados que nos rodean, que parecen culpar a lxs docentes antes que al gobierno que se quedó con nuestros sueldos.

Los resultados de la segunda pregunta nos acercan a comprender qué piensan las personas con las que convivimos en el aula.

Evidentemente, lxs trabajadorxs docentes de la materia no predicaron en el desierto y, más allá del acompañamiento a la metodología con la que se reclama, el nivel de apoyo del reclamo es sorprendentemente alto: tanto como el 89%. La tarea de politizar el problema, hablar antes que de nuestro salario, de lo que implica ese salario como proyecto de país, no cae en saco roto y lograron la comprensión de una gran mayoría de estudiantes. 

No se trata aquí de entrar en la cultura del descarte y no pensar en incluir a aquellos estudiantes que piensan diferente a esa gran mayoría, sino de entender que hay posibilidades de seguir discutiendo. La ausencia de debate y el anhelo de normalidad sólo logran potenciar la vertiente más recalcitrante y más elitista de nuestra sociedad.

Ya próximos a cerrar el año, lxs compañerxs de la materia nos hicieron conocer esta información. Pareció interesante compartir esta devolución de un grupo importante de estudiantes, que lograron superar el quietismo y la despolitización, opinar sobre la actualidad y que en esas opiniones se va reflejada la lucha por la educación pública, gratuita y de calidad es un dato que nos da aliento y alguna evidencia de que no luchamos en el vacío.

Como se acuñó en épocas de la carpa blanca “docente que lucha, enseña”.

La tercera y última de las preguntas es muy llamativa, tanto por la contundencia de las alternativas de respuestas, como por la más elegida de ellas. El 76% declara que el reclamo es legítimo, y no está vinculado solo a salarios, sino a la calidad de la educación y al futuro (dos elementos de sumo interés individual para lxs estudiantes).

Una de las conclusiones más evidentes a la que llegamos es que el discurso de la despolitización, el de ver a la educación como un servicio (ergo, mercantilizable) antes que como el ejercicio de un derecho (derecho humano según la Conferencia de Rectores de América Latina de 2008, ratificada en 2018), difícilmente promueva este tipo de reacciones y comprensión por parte del estudiantado. Muy por el contrario, la conversación racional, la discusión horizontal, clara, fundamentada (tal es así que desde la materia llegan pedidos muy frecuentemente ante las medidas de fuerza, para compartir información y explicar las acciones en las aulas), fomenta la apropiación de la universidad, empodera a las personas en relación con su destino y convoca a pensar por el futuro. 

Las respuestas que compartimos también nos convocan a pensar colectivamente las formas, los argumentos y las discusiones a dar en las aulas, ante la carencia de otros espacios de socialización de estas cuestiones. 

Finalmente, no pretendemos que esto sea una muestra representativa del universo estudiantil, que sabemos atraviesa muchas subculturas de carreras, instancias de avance en lo académico, etc. Sino una oportunidad para poner sobre la mesa una discusión interesante sobre el nivel de comprensión respecto de las luchas que atravesamos, y sobre la fuerte despolitización de los discursos en nuestra querida universidad.

Nos encontramos a mitad del periodo de gestión de Milei, lo que nos hace pensar que los problemas seguirán y que por lo tanto fortalecer el diálogo, la unidad y la comprensión constituyen la única posibilidad de atravesar con niveles de organicidad colectiva los años que restan de este gobierno.

Aunque el panorama para el año próximo no es alentador, nos gratifica el acompañamiento y la adhesión de nuestrxs estudiantes a la defensa de la universidad pública. En este cierre de año académico, saber que contamos con su apoyo y que comprenden nuestras demandas es un aliciente fundamental para seguir luchando por nuestro trabajo y por la universidad pública, gratuita y de calidad.