UNAJ Futura- Aportes para la discusión sobre la vuelta IV

Esteban Secondi. Docente de ICSyA, Investigador Ocal, Sec. Gral, ADEIUNAJ

USO Y APROPIACIÓN DE LA TECNOLOGIA y SOBERANÍA PEDAGÓGICA

Discusión sobre la desnaturalización de la mirada artefactual de la tecnología. Hemos llevado casi toda la oferta académica a la virtualidad y hemos aprendido a fuerza de ensayo y error algunas herramientas, métodos y procedimientos para llevar adelante esa tarea. Lo hemos hecho a expensas de nuestro tiempo, salud y derechos laborales. Lo que hay y lo que usamos no es todo sino es lo que existía y gratis en una sociedad sin pandemia. Debemos ser capaces de pensar qué cosas le demandamos a la tecnología, que recursos, que condiciones, que experiencias se pueden potenciar luego de todo lo que hemos conocido en estos dos años.

Habitualmente pensamos la tecnología como algo neutral, como un producto en si mismo, cerrado y finalizado sin comprender las relaciones sociales que dan origen y constituyeron su diseño, construcción y aplicación cristalizando ese origen en tecnología que así se vuelve incuestionable, inmodificable. El espejismo de la comunicación en zoom, meet y similares donde la interacción no tiene siempre lugar, las pantallas oscuras son elegibles y la ausencia de “pizarra” a veces condiciona nuestra didáctica cuando en realidad son las plataformas las que deben buscar adaptarse a las mismas y sobre todo a criterios pedagógicos pensados en función de los objetivos de cada materia.

La “tecnología” y su apropiación en la vuelta implica pensar en detalle 3 diferentes impactos superando la visión artefactual de la tecnología:

1-En el proceso de enseñanza

Construir y producir /adaptar software para nuestra pedagogía y nuestra didáctica “UNAJ”, trabajar sobre las necesidades del aula mixta, las formas y métodos que vamos a usar.

También aquí se vuelve necesario pensar la conectividad y pensar, por ej., la incorporación del celular aula como dispositivos de proyección de imágenes, videos, audios, etc que a veces se hacen solo a través de proyectores en el aula.  

Pensar y construir desde las materias las “demandas” a (y de) la tecnología y comenzar a transitar en el diseño de herramientas que conjuguen los objetivos de la materia y nuestro particular mundo académico de una universidad con un proyecto educativo definido.

2-En el uso y acceso por parte de estudiantes

En este aspecto cabe pensar y atender no solo las “maquinas” (y las disponibilidades) con los que se conectan nuestros estudiantes. Cuáles son sus hábitos de uso, competencias, etc.. La noción de nativo/a digital no es absoluta y el clivaje social se manifiesta aquí con crudeza. En muchas comisiones hemos visto estudiantes con computadoras, un manejo altamente idóneo y banda ancha y en simultáneo, estudiantes que escriben el parcial en papel y lo envían con foto sacada por el celular.

Las competencias digitales mínimas exigidas (y exigibles) también son un tema a poner en discusión lo que conlleva a pensar las políticas de igualación de oportunidades respectivas. Procesadores de texto, planillas de cálculo, etc. al igual que el nivel de los idiomas extranjeros, deben ser considerados y en instancias puntuales de avance de las carreras porque forman parte de requisitos ocultos tanto para el egreso como para muchas materias.

3-En la organización del uso de los recursos de la universidad

Las limitaciones de la infraestructura (aulas, proyectores, etc) van a acompañarnos por un tiempo y se necesita un uso eficiente e intenso de lo existente. Pensar en espacios flexibles (¿tiene sentido seguir pensando aulas x instituto?) y en software que permita reservarlos a distancia y de acuerdo a las necesidades (aula común, aula con TV, etc) y en aulas casi a demanda diaria que acompañe la construcción mixta de educación.

Ser capaces de rediseñar la cultura institucional, animarnos a innovar en el uso y acceso a los espacios y recursos de la universidad resulta esencial para los tiempos de la reconstrucción que se acercan. Diseñar mecanismos de comunicación que superen la unidireccionalidad y que pongan en contexto colaborativo la circulación de información y producción académica, de investigación y de vinculación en carreras e institutos.

La apropiación de la tecnología o darle un “uso situado” (¿porque pensar así al conocimiento de esa manera y no sus herramientas?) es un paso indispensable para la soberanía tecnológica, para pensar una educación a nuestra medida y de acuerdo con nuestros objetivos particulares. Afortunadamente no hay respuestas prefijadas, hay destinos y definiciones a construir colectivamente. Tenemos preguntas o ideas

-¿Qué dispositivos vamos a presuponer como parte de los elementos de trabajo por nuestres estudiantes y docentes? ¿El celular, la notebook? ¿Qué destino ofreceremos a quienes no dispongan de ellos? En los primeros años vemos 50% de estudiantes con solo celular, en 2/3 años son 25% ¿adónde se fueron?

-¿qué piso de destrezas  “tecnológicas” y usos vamos a determinar para nuestres estudiantes y docentes? Y para el caso de estudiantes ¿en que punto de las trayectorias académicas serán determinados como “obligatorias”? ¿podemos seguir pensando informática como extra curricular?