UNAJ Futura- Aportes para la discusión sobre la vuelta I

La emergencia impuso de manera violenta cambios en nuestra organización del trabajo, del tiempo y de la vida que no son el resultado de los procesos habituales en cualquier cultura donde los cambios o síntesis hacia nuevas formas son parte de un proceso de crítica a lo existente, disputa o discusión por el sentido de lo nuevo, construcción de lo nuevo (material y simbólicamente) como resultante sintética con rituales y sentidos ínsitos.

Nuestra memoria colectiva nos lleva a entender las situaciones como parte de un contexto y en proceso que les da origen y sentido. Entonces, poner en discusión dos paradigmas pedagógicos o laborales (presencial vs virtual) pierde sentido con la extinción de la emergencia. Lo que adquiere relevancia es la discusión por las experiencias que nos quedan, los aprendizajes y las dificultades que registramos y la construcción de sentidos compartidos a todo el “paquete”.

Entre los logros hemos escuchado el aprendizaje de muchas herramientas web, la reconsideración de programas, objetivos y selección de contenidos, el hallazgo de formas de evaluación mas profundas, la posibilidad de aprovechar el uso del tiempo ampliando herramientas didácticas, entre otras.

Entre las dificultades hemos escuchado la soledad y la desorientación de la universidad respecto de cómo abordar la labor docente, la falta de capacitación y de herramientas adecuadas, las dificultades de los diálogos productores de sentidos y aprendizajes, las larguísimas jornadas de trabajo que exceden el tiempo pagado por nuestras dedicaciones, las frustraciones no compartidas por los exámenes copiados, las inabordables comisiones numerosas y la falta de acompañamiento institucional a esas cuestiones. Los dolores del cuerpo y del alma por quienes no pueden seguir por falta de recursos, herramientas o tiempo más las enfermedades y muertes formaron un combo de mucha angustia poco o mal canalizada.

Por delante queda fortalecer la universidad para que pueda acompañar en lo que sea “que quede” y sobre todo pensar desde cada materia aprovechando que nuestra estructura de materias lo permite qué aprendizajes podemos capitalizar.

La vuelta no va a ser en las mismas condiciones que la salida pero tampoco deberá ser una prolongación acrítica completa o parcial de la “educación remota en emergencia”.

La UNAJ debe darse el tiempo de completar el proceso hegeliano de negación y síntesis de ambos procesos para resultar en una propuesta virtuosa que incluya el proyecto de universidad popular y de pensamiento crítico que propone nuestra visión. Darnos el tiempo, el espacio y las instancias formales para este proceso, no solo nos devolverá mas “normales” a nuestra cotidianeidad sino que la hará comprensible y permitirá potenciar las energías que en exceso la mayor parte de las veces, los y las docentes hemos puesto en estos casi dos años