UNAJ FUTURA: 1er. Encuentro. Síntesis en modo balance

La situación en este último año y medio en que hemos convivido constantemente con la incertidumbre y lo desconocido nos lleva a pensar que frente a la aparición de un cierto horizonte de normalidad debemos como colectivo ser “artífices de nuestro propio destino común” y pensarnos en ese momento y pensar qué universidad queremos.

Nuestro sindicato tuvo siempre el tiempo para esas jornadas de “la universidad que queremos” (salvo el tiempo del macrismo que nos puso a la defensiva; estamos próximos a los 3 años de aquel conmovedor abrazo) y hoy estamos pensando en esa misma noción desde una misión que nos dimos como sindicato pensar y defender una universidad al servicio del pueblo.

En estos dos encuentros queremos hacer primero un balance de aquellas cosas que nos deja este tiempo con una mirada local y crítica. Escuchamos repetir que “esto vino para quedarse”, es importante que pensemos qué y por qué. Por eso creemos importante hacer primero un balance de debe y haber y luego en especial en el segundo proyectar un futuro como queremos para nuestra universidad.

Esta convocatoria a un diálogo amplio con todos los sectores de la universidad tiene ese objetivo. Dejamos aquí una transcripción del primer encuentro.

Ernesto Villanueva – Rector- 

Inauguró el conversatorio destacando la importancia del Conversatorio y relatando el documento aprobado por el Consejo Interuniversitario Nacional (Institución que nuclea a rectores y rectoras de universidades públicas) sobre los desafíos de las Universidades Públicas en la etapa de la pos pandemia, producto de un debate que está teniendo lugar en todas las universidades del país.

En principio planteó siete grandes temas:

  • Efectuar una evaluación del período de Enseñanza Remota de Emergencia, teniendo en cuenta los criterios normativos y pedagógicos de la educación virtual y/o a distancia, la infraestructura disponible y/o necesaria; y acerca de los saberes de docentes, nodocentes y estudiantes;
  • Realizar una evaluación de la calidad de los resultados de la educación en esta modalidad. Tenemos que promover las investigaciones relacionadas a los aprendizajes en entornos virtuales o en sistemas mixtos;
  • Impulsar las herramientas de capacitación que sean necesarias para mejorar la gestión del personal docente y nodocente y focalizar su trabajo en las actividades estratégicas para el desarrollo del sistema universitario en la bimodalidad;
  • Formular un Plan de apoyo a la conectividad y a la infraestructura para la bimodalidad atendiendo los aspectos de conectividad, de acceso informático, de aulas hibridas, entre otros temas;
  • Profundizar los desarrollos del Guaraní, del sistema de expediente electrónico y de firmas digitales, tendiendo a mejorar los sistemas de gestión virtual;
  • Incorporar las denominadas habilidades blandas o competencias esenciales en la formación de profesionales.
  • Elaborar un Plan Estratégico de la vuelta a clases en la bimodalidad, involucrando al CIN, la SPU y a la CONEAU. La vuelta a la presencialidad requiere priorizar cuatro grandes temas:
  1. La culminación de los cursos de los últimos años y centralmente de aquellos que incluyen prácticas y tareas de laboratorio que no pueden virtualizarse;
  2. El establecimiento de protocolos de seguridad COVID que garanticen la seguridad sanitaria para la vuelta a los ambientes universitarios.
  3. La disponibilidad de recursos para garantizar el acceso a los insumos indispensables establecidos en los protocolos COVID.
  4. La revisión de la normativa existente, aun la de la emergencia, para las carreras que fueron acreditadas y validados sus títulos en modalidad presencial, habiendo transcurrido dos años lectivos en forma virtual.

Y agregó un quinto tema al documento: los estudiantes y docentes que nunca han pisado aún nuestra Universidad. Continuó desarrollando los siguientes ítems.

Estrategias y perspectivas del trabajo nodocente. Destacó que se necesita un análisis actualizado de cómo son las prácticas y el retroceso que significa trabajar a cualquier horario. Así como la necesidad de cumplir la paritaria y renovarlas en relación al trabajo mixto.

Estrategias para acompañar a los estudiantes. Señaló que somos especialistas en ese tema por los problemas de conectividad. Remarcó la situación en la que vendrán los estudiantes secundarios próximos a ingresar luego de la virtualidad.

Apoyo a los grupos vulnerables de las comunidades extrauniversitarias. Relató que comenzamos una campaña de sensibilización de familias de estudiantes para vacunarse, entre otras actividades que son habituales de la universidad y que se deberán revisar en sus especificidades pospandemia. Y que se podrán vacunar los trabajadores próximamente.

Las actividades de I + D para el desarrollo regional y nacional. Nombró el Voluntariado. Y la necesidad de producción de vacunas, ciencia soberana e industrias nacionales.

Una gestión eficiente y transparente de los fondos de la Educación Superior. Señaló el desafío de aliviar lo administrativo. La articulación del sistema educativo nacional y regional. Destacó el desafío de avanzar con la articulación.

Finalmente concluyó en que la pandemia planteó problemas muy importantes, deja enseñanzas y nos plantea muchos desafíos que debemos considerar y evaluar.

Documento CIN mencionado

Ver Exposición: https://youtu.be/nLiU31yUqcE

Carolina González Velasco – Directora Instituto de Estudios Iniciales-

Señaló que es necesario pensar una transición, pensar en transición: no hay un final de la pandemia; es una transición marcada precisamente por la pandemia: contagios y muertes. Así es que hay que transitar esta zona gris para tomar decisiones.

También planteo revisar la experiencia que nos deja la educación virtual, sin dejar de reconocer ante todo que la decisión de “virtualizar” fue obligada: no pudimos elegirla, se impuso en el contexto del inicio de la pandemia.

Indicó en ese sentido y a modo de balance su reconocimiento ante todo ese punto de partida: fue un muy buen trabajo el que se hizo. Logramos sostener la Universidad en funcionamiento desde hace un año y medio: virtualizamos materias, gestión, procesos administrativos; revisamos contenidos, evaluaciones; se hizo inversión en infraestructura para sostener lo virtual.

Se pregunto ¿si pudiéramos elegir, con qué nos quedamos de eso?, todo lo ocurrido lo elegimos?

Sostuvo una mirada crítica: la virtualidad profundiza las desigualdades materiales y simbólicas; y esas desigualdades afectan de manera mucho más directa a los ingresantes, a quienes transitan los primeros ciclos universitarios.

  1. Desigualdades en relación al acceso a dispositivos, a la conexión, a las disponibilidades de tiempo para utilizar esos dispositivos. Antes también había desigualdades, pero las que plantea la virtualidad son más difíciles de resolver, de salvar.
  2. Esas desigualdades se potencian al combinarse con otras más orden simbólico, subjetivo: se ponen en juegos otros capitales culturales, sociabilidades, etc que podrían resolver lo primero.
  3. Y todo esto afecta muchísimo más a los ingresantes: hay ingresantes que nunca fueron a las aulas de la UNAJ, y eso – desde nuestra mirada- genera un gran déficit en su “afiliación”, y esto puede incidir a la hora de evaluar las dificultades para cursar. Los que hace más años que están, tienen más vínculos consolidados con la institución (con docentes, con compañeres, con conocimientos ya adquiridos) para sostener una cursada y enfrentar las dificultades.
  4. El campus obliga a generar unas dinámicas de estudio, de cursada, de evaluación distintas que son más complejas: se requiere más autonomía, más organización, más control sobre lo que se hace. Esas habilidades están en formación en los ingresantes, con lo cual la participación de la experiencia virtual suele generar también más frustración y desconcierto.
  5. Gran parte de esas cuestiones son las que les docentes debemos atender, acompañar: el problema es que la única herramienta que tenemos es el Campus, o el correo electrónico. Es muy difícil explicar el “medio” a través del medio mismo
  6. Para les docentes las dificultades no son menos: el objetivo de desarrollar una tarea docente con una perspectiva inclusiva se vuelve un desafío, porque el Campus genera distancia para el diálogo, para la comunicación.

Las dificultades que plantean les estudiantes en este contexto, también generan situaciones muy difíciles de afrontar. Y por supuesto, todo lo que hace al teletrabajo: les docentes también tenemos dificultades de acceso a dispositivos, conexión, espacio doméstico destinado a desarrollar clases. Sumado a las tareas de cuidado que muchas docentes también hemos tenido que asumir.

  • Quienes promueven la educación virtual seguro podrán sostener que el Campus genera otras sociabilidades, otras afiliaciones, otras prácticas: pero yo creo que para que eso funcione se requieren unos compromisos y autonomías que son muy difíciles de construir en primer año.

Y que, por otro lado, si esos compromisos no están, pueden generar un tipo de estudiante mucho más pragmático y una experiencia de cursada “acotada”. En el mejor de los casos, una cursada muy “escolarizada”, que sólo chequee la entrega de actividades, el cumplimiento de requisitos.

Señaló que no está idealizando la presencialidad, y en todo caso no se trata de virtualidad vs presencialidad: sino de mirar de manera crítica una y otra modalidad, para buscar un entrecruzamiento.

Desarrolló el horizonte para el regreso para las materias del IEI: sería muy importante que podamos generar condiciones para que les estudiantes de primer y segundo año vuelvan a cursar presencialmente; pero sin dudas es una organización muy compleja.

Remarcó que la mayor dificultad radica, sin dudas, en la masividad de la matrícula de los ingresantes: la cantidad de estudiantes que estarían entrando al predio de manera simultánea.

La alternativa propuso sería diseñar un regreso muy escalonado, por materia, por comisión, por cantidad de veces presenciales; pero eso es una planificación a construir con mucho cuidado que requiere además no sólo acuerdos con muchos actores sino enfrentar al menos 3 tipos de desafíos (que impactan no sólo para primer año, desde ya) hecho el balance:

  1. Materiales: debemos esperar la nueva normativa y ver si hay que modificar o no protocolos.

Volveríamos a un edificio que ya, antes de irnos, tenía graves problemas de infraestructura, porque siempre hemos estado atrapados en esa tensión entre: el espacio existente, el crecimiento de la matrícula, el crecimiento de la cantidad de actividades que se realizan, la dificultad de mantener un edificio histórico, y por supuesto, los cuatro años de macrismo que nos dejaron al límite de todo limite.

2. Subjetivos: si bien todes tenemos un deseo de volver a las aulas “físicas”, es verdad que hay temores, tanto por posibles contagios como por la responsabilidad de generar actividades que expongan a otres también.

Por supuesto que todo regreso se hará a partir de normas y protocolos, pero la universidad no podría nunca asegurar 0 riesgo. También, porque para algunes la experiencia de la virtualidad resultó más provechosa, y entonces van a preferir quedarse en el Campus virtual. Es decir, hay algunos registros más personales y subjetivos que habrá que trabajar, revisar, contener.

3. Académicos y pedagógicos: tenemos que revisar cómo vamos a reformular, entonces, los cursos, las actividades, con qué nos quedamos de lo virtual y que recuperamos de lo presencial. Se requerirá mucha flexibilidad de parte de todos los actores, sin caer en “grietas” de una modalidad u otra. Y volver a capacitarnos para esta etapa: volver a revisar nuestras prácticas docentes (una vez más). Tenemos que analizar, además, quiénes son les estudiantes que vienen a cursar: con qué formación llegan luego de dos años de virtualidad, qué expectativas tienen, que herramientas para encarar este momento de transición.

Y finalmente, revisar qué queremos enseñar a estas nuevas generaciones pos pandémicas: actualizar la universidad para poder ofrecer una formación adecuada a los tiempos que nos tocan.

Ver Exposición: https://youtu.be/Z4rN4vPXf90

Facundo Romero – Secretario General de ATUNAJ-

Destacó el acercamiento de las fechas de pago, en especial de contratadxs, a fechas que permiten afrontar los vencimientos mensuales. Destacó el esfuerzo de trabajadores nodocentes que han trabajado desde sus hogares en los que la falta de equipamiento o conectividad adecuada para la modalidad que impuso la emergencia, que no detuvo la realización de liquidación de sueldos, inscripciones y todas las tareas administrativas, lo mismo en relación con el trabajo presencial que mientras tanto se hizo en función de confección y entrega de títulos para egresades que lo necesitaban para acceder a trabajos, lo mismo que las tareas de mantenimiento en el edificio de la UNAJ y el apoyo para la realización de prácticas.

Resaltó que en octubre pasado logramos acordar el protocolo marco y los específicos para la vuelta a la presencialidad como evidencia de la vocación de todas las partes para el diálogo constructivo en torno a nuestra universidad. En ese mismo marco de diálogo institucional expone la necesidad de discutir allí sobre los tópicos puestos en discusión por el rector y la directora del IEI e incluirlos en las discusiones paritarias.

Trajo a su planteo la pregunta sobre cómo volvemos destacando el compromiso de docentes, nodocentes y estudiantes en el voluntariado. Recordó en su exposición el abrazo y el enorme esfuerzo que entre todos los gremios de la UNAJ hicimos para que la universidad continuara funcionando con cierta normalidad. En cuanto a desafíos la necesidad de que cada nodocente sepa cuáles son sus tareas algo que debe definirse junto con la planta orgánico funcional que las define y permite ejecutar las decisiones de gestión. Establacer criterios de la futura Carrera Administrativa Nodocente. La necesidad de instrumentar un plan de formación continua nodocente y poner a discusión la necesidad de equiparar las desigualdades entre lxs trabajadorxs que la pandemia puso en evidencia. La importancia de dar cobertura a lxs más de 150 contratadxs regularizando su situación. Cuestionó finalmente los resultados (por sesgo y representatividad) de una encuesta que fue difundida por la SPU (accede aquí a esos resultados) .

El desafío también mencionado fue el del ingreso al modelo de pautas (aqui podes verlo) que nos pone frente a la necesidad de construir una enorme cantidad de variables para encuadrar nuestras necesidades en ese esquema.

Ver Exposición: https://youtu.be/JPQFVDCO9QI

Miguel Binstock – Director Instituto de Ingeniería y Agronomía-

La reafirmación de las políticas en torno a la investigación y el desarrollo, ha reafirmado nuestra fe y nos lleva a profundizar en ese accionar.

Uno de los ejes que ha puesto de relevancia: la importancia de la soberanía científica y tecnológica dando algunos ejemplos contundentes

  • Caso de los respiradores Caso de las vacunas
  • Caso de los sueros o de los ensayos clínicos que lleva adelante el HEC Caso de medidor de CO2
  • Detalló las necesidades más urgentes del instituto: infraestructura de laboratorios, equipamiento, insumos, personal de apoyo.

Enumeró luego las actuales capacidades en relación a nuestro entorno social y tecnológico: el FOCEM avanza, laboratorio de Biosimuladores, financiamiento para bioimpresión, para servicios informáticos. Grupos de investigación en cuestión alimentaria, con los productores del periurbano.

Entiende que la universidad debe buscar impacto directo en el territorio, en las PYMES, en las cooperativas, en los centros de salud, en las organizaciones barriales, y apunte a generar soluciones que demanda nuestra región o país.

La otra cuestión es el acceso a la investigación, sus resultados y la tecnología donde hay ciertos principios que, planteó, debemos considerar centrales en la UNAJ

Ciencia colaborativa es mucho más beneficiosa en términos sociales que los desarrollos privativos.

Fomentar políticas de acceso abierto de las publicaciones científicas (contamos con un Repositorio Institucional Digital).

Plantear acceso en términos de difusión. Existe un discurso anti-ciencia que apunta directamente a desacreditar cualquier tipo de conocimiento que atente contra objetivos políticos.

Mecanismos de difusión y de integración con la comunidad.

Mantener la impronta del vínculo con el territorio y profundizarla es otro de los aspectos que en este balance resultaron centrales y citó algunos ejemplos relevantes.

  • Voluntariados
  • La Universidad en los barrios
  • UNAJ Vincula con fondos propios

Debemos evaluar y considerar el impacto de la pandemia en posibilidades de acceso a la salud, la tecnología, el trabajo, de nuestros estudiantes. Impactos también entendidos según estrato económico, género. Profundizar esos análisis y después actuar en consecuencia van a ser claves hacia e.

Cerró con una mirada esperanzadora planteando la existencia de diversas posibilidades para pensar como generar soluciones concretas para los problemas con los que como comunidad nos vamos enfrentando.

Ver exposición: https://youtu.be/XsrSKJYESOQ

Nahuel Barragan – Presidente del CEUNAJ-

Inicio recordando el ataque a la universidad y a su crecimiento por parte del gobierno que se fue. Planteó que el modelo pedagógico de la UNAJ es la causa del constante crecimiento de la matrícula de la UNAJ. La pandemia nos obligo a una virtualidad que dejó a muchos estudiantes sin acceso a las prácticas, o sus estudios.

Destaca la importancia de una presencialidad cuidada y la necesidad de prever y pensar las nuevas problemáticas que vendrán con la “nueva normalidad” como serán las cursadas y la forma de estudio en general y la relevancia de espacios como este conversatorio para poner eso en discusión. La clave de fortalecer la vinculación con el territorio y la conciencia social de nuestros estudiantes que masivamente se anotaron en acciones del voluntariado y solidarias

Ver Exposición: https://youtu.be/Z4rN4vPXf90

Clara Chevalier – Sec. General Adjunta ADEIUNAJ-

Celebrando la cantidad y heterogeneidad de participantes planteó al inicio la importancia de hacer un balance, una foto de nuestra universidad tomando en cuenta 3 puntos de partida.

1° El presupuestario que como comunicamos en el informe es escaso algo evidente en términos de inversiones, pero también en cuanto a lo que nos asigna el sistema (ver informe aquí).

2° La matrícula que tiene un constante crecimiento que interpretamos como una consolidación de nuestra universidad en relación al territorio que atiende una necesidad del pueblo de la región y al mismo tiempo evidencia una valoración positiva de nuestra institución.

3° Las dificultades para acompañar y consolidar las trayectorias de estudiantes que a pesar de las muchas acciones tomadas para la inclusión no resultan aún suficientes para lograr el objetivo.

Desde la perspectiva sindical, planteó, nos importa la pregunta qué de la virtualidad -o de esta enseñanza remota de emergencia en términos del CIN- sería deseable que se quede en nuestra universidad, en la universidad que queremos.

La asincronía entre ciertos beneficios percibidos por los estudiantes vs la estructura material y simbólica mínimamente necesaria para aprovecharlos (p. ej. ahorro de tiempo de viaje vs falta de espacio en los domicilios para estudiar). En este sentido la pandemia puso en escena la tensión entre el estudio y los cuidados que tanto temporal como espacialmente se superponen y por ahí hay una pista respecto de la universidad que queremos: una universidad en la que se pueda estar no sólo dentro del aula, que tenga comedor, que tenga guardería.

La pandemia y su atomización de las y los estudiantes deja huellas. Señaló que si bien a priori parece constatarse que la virtualidad profundiza la desigualdad, nos debemos un estudio en profundidad sobre los efectos que ha tenido en nuestra comunidad.

Describió que en el mundo docente pasa algo similar por la ausencia de espacios de sociabilización y diálogos entre pares acentuándose una circulación de información vertical que afecta en muchos casos el ejercicio de nuestros derechos como descanso por feriados, horario limitado de trabajo o desconexión y desborda en nuestra carga emocional por la posición en la organización del trabajo que nos lleva a acompañar duelos y padeceres de nuestros estudiantes.

El retorno entonces de acuerdo a la mirada docente, sería deseable contemple espacios de sociabilidad horizontal entre docentes que además de ser fundamentales para compartir la tarea docente son también los espacios en los que les estudiantes nos pueden encontrar fuera de la hora estricta de la cursada.

Si la pandemia y la virtualización de emergencia nos trajeron atomización uno de los desafíos hacia adelante tiene que ver con darnos instancias para hacer comunidad, para retejer aquello que el neoliberalismo y la pandemia han desgarrado.

También indagó sobre los efectos sobre el aprendizaje, hablando en términos educativos, aparecen los límites de la virtualidad reflejados en la convocatoria (y a quiénes) como la pregunta no siempre resuelta de cómo pasar de la información al aprendizaje y como este último parece estar mediado por vínculos, por otro la pregunta por si es posible construir una experiencia educativa sin corporalidad.

Se preguntó qué de la virtualidad se puede quedar O queremos que se quede. Y ahí aparece un trabajo para hacer desde las materias específico vinculado a los contenidos disciplinares, pero también a las didácticas especiales a las metodologías de las disciplinas en cuestión.

Hacia y para el retorno, definió que nos encontramos ahora frente a una transición hacia un retorno que no es del todo una vuelta a lo mismo y que nos da la oportunidad de tomarnos el tiempo de hacer este trabajo específico.

Qué se puede recuperar de la virtualidad, qué resulta rico para el acompañamiento justamente de las trayectorias de los estudiantes (esas trayectorias que tanto nos interesa poder sostener), que no queremos recuperar de la virtualidad; Y qué queremos que vuelva y qué no de la vieja presencialidad.

En el cierre destacó que estamos en un momento de balance tanto porque estamos empezando a transitar el fin de los aislamientos, como porque estamos recorriendo los 10 años de la puesta en funcionamiento de la universidad 10 años que abren la posibilidad del ingreso a pauta presupuestaria (conocelo aqui). Se trata entonces de una invitación a mirar este presente denso habitado por lo que venimos haciendo para recorrer las transiciones que se vienen apostando y construyendo comunidad. Que todo esto debe ser también considerado a la luz de la pauta presupuestaria a la que ingresamos el año entrante.

En el cierre destacó que estamos en un momento de balance tanto porque estamos empezando a transitar el fin de los aislamientos, como porque estamos recorriendo los 10 años de la puesta en funcionamiento de la universidad 10 años que abren la posibilidad del ingreso a pauta presupuestari (conocelo aqui).Se trata entonces de una invitación a mirar este presente denso habitado por lo que venimos haciendo para recorrer las transiciones que se vienen apostando y construyendo comunidad. Que todo esto debe ser también considerado a la luz de la pauta presupuestaria a la que ingresamos el año entrante.

Ver Exposición: https://youtu.be/aMR8jQ3tz44