UNA MIRADA SOBRE NUESTRA UNIVERSIDAD

El informe que aqui presentamos es consecuencia de las discusiones que fueron emergiendo a lo largo de las asambleas donde se discutía el acuerdo paritario, y en las que recurrentemente la mayoria de nuestros compañeres planteaban la necesidad de tener más información sobre el presupuesto y nuestras condiciones de trabajo y problematizar también en torno a ello. Con datos publicados por la Secretaria de Políticas Universitaria construimos este documento que aqui compartimos.

INTRODUCCIÓN

Toda universidad es reflejo del momento sociopolítico en el que nace. La nuestra expresa por un lado la inclusión de miles de estudiantes (jóvenes en su mayoría, pero no exclusivamente) que constituyen la primera generación de universitarios en sus familias y por otro la demanda social de acompañar el desarrollo social y tecnológico de una región con una creciente industrialización.

La UNAJ crece a un ritmo mayor que el promedio del sistema universitario en todos los aspectos, no solo por ser una universidad nueva creada al calor de las “Universidades del Bicentenario”, sino porque se despliega en una zona, 3er. cordón del Conurbano Sur donde las demandas por una mayor igualdad están postergadas desde hace décadas.

La misión de la UNAJ es incorporar a la educación universitaria a aquellas personas que así lo deseen acompañando el proceso desde lo didáctico, lo social y lo simbólico. También acompañar el desarrollo socioeconómico de la región a partir de investigaciones y/o vinculación.

Les docentes en la UNAJ junto a los nodocentes acompañamos el proceso de incorporación a la vida universitaria, a los códigos y dinámicas académicas a miles de estudiantes, casi 90% primera generación de universitarios en sus familias.

En momentos de ajuste macrista, la UNAJ privilegió cuidar la matricula y su compromiso con el pueblo a expensas de la infraestructura y las condiciones de trabajo aumentando no solo la precariedad de nuestro trabajo sino las condiciones en que lo realizamos.

Hoy cuando la ciencia y la educación vuelven a ocupar la agenda del estado, las y los trabajadores docentes de la UNAJ presentamos este documento para reflexionar junto a la comunidad.

PRESUPUESTO

El presupuesto universitario se aprueba dentro de la ley de presupuesto cada año. Si bien la ley indica una relación entre PBI y presupuesto educativo, esta ley fue incumplida por Cambiemos alejando la inversión educativa del PBI.

Como es público, además las políticas neoliberales aplicadas durante el gobierno de Macri redujeron ese PBI agregando ajuste al achicamiento del presupuesto universitario.  Según la información ofrecida por la Secretaría de Políticas universitarias.

AñoPresupuesto de las Universidades Nacionales (1)P.I.B. (2)Participación PorcentualVariación Presupuestaria
en millones de $ corrientesen millones de $ corrientes%%
201221.6992.637.914 
201327.5773.348.3080,8227,09
201437.6744.579.0860,8236,61
201550.6435.854.0140,8734,42
201664.9808.050.2450,8128,31
201789.45510.555.8460,8537,66
2018109.33814.605.7900,7522,23

Esta relación con un PBI en franca caída sumada al incumplimiento que el macrismo hizo de la ley que asigna a la educación una parte del mismo, significó un primer y duro golpe a la situación de nuestra universidad.

El presupuesto en relación con el PBI luego de la caída provocada por la pandemia previsiblemente se debería descalzar, “hacia arriba”, para mantener el funcionamiento adecuado del sistema universitario.

El “Abrazo a la UNAJ” de agosto de 2018 fue una más de las reacciones emergentes de un sistema que no toleraba más esta situación de ajuste ignominioso.

El sistema de universidades púbicas se maneja con los fondos que gira la Secretaría de Políticas Universitarias y se distribuye de acuerdo con la aprobación de la ley de presupuesto que refleja, más o menos directamente el presupuesto general solicitado por el Consejo Interuniversitario Nacional (organización que nuclea a rectores/as de UUNN).

Allí en la conformación del presupuesto se utiliza un «modelo de asignación presupuestaria» que fija criterios homogéneos para el sistema basado en cantidad de estudiantes, personal y complejidad de la oferta académica. A los 10 años de iniciadas las actividades (2022 para la UNAJ) se accede a este criterio para conformar la pauta de presupuesto que se eleva desde cada universidad al CIN.

Este sistema al fijar los ítems del presupuesto de personal excluye para el cálculo presupuestario en el tramo personal docente a contratades (pag 17), del institucional a los cursos de ingreso (como nuestro CPU) con una carga menor a las 120 hs (pag18).

Bajo estos criterios es que nuestra universidad estará en 2022 en condiciones de reclamar presupuesto de acuerdo con esas “pautas”, algo que no necesariamente se traduzca en el pedido del CIN o en la aprobación posterior del Congreso de la Nación en la ley de presupuesto de ese año.

Este modelo involucra en la demanda de presupuesto una importante cantidad de indicadores que incluyen principalmente oferta académica con carreras más “caras” (Ingeniería) que otras (Trabajo Social); cantidad de estudiantes, cantidad de docentes, cantidad de investigadores/as y laboratorios.

De acuerdo con el gráfico que se muestra más adelante nuestra universidad hasta aquí rondó entre 0.5% y 0.65% del porcentaje del presupuesto del sistema. La aplicación del Modelo de asignación presupuestaria”, en base a nuestras propias estimaciones debería estar entre 1,4% y 1,5%.

La aplicación del “Modelo de asignación presupuestaria” casi triplicaría la actual asignación presupuestaria, pasando del 0,6% al 1.5% del presupuesto global del sistema.

Como comunidad en general y como docentes en particular directamente afectades por el presupuesto debemos comprender la situación y al mismo tiempo construir con ese conocimiento las demandas institucionales.

MATRÍCULA ESTUDIANTIL

La proporción del presupuesto global que recibe cada universidad se ha mantenido más o menos estable a lo largo del tiempo en los años que llevamos de actividad en la UNAJ, aunque la composición de las universidades en términos de estudiantes, docentes, oferta académica, edificios, etc. no mantuvo esa misma estabilidad.

Es decir, aunque el presupuesto global hubiera acompañado ese crecimiento, como la proporción que del mismo se distribuía a la UNAJ era constante la estrechez se acentuaba año a año.

Mientras en el período 2014/2018 la matricula estudiantil en todo el sistema universitario creció 13% en la UNAJ lo hizo 103%.

La aplicación de los recursos para atender estos desequilibrios, que devinieron estructurales, implicó caída en el desarrollo de las obras mínimas e indispensables de infraestructura como aulas, baños, comedor, salas de estudio (nuestros estudiantes carecen de espacios de alimentación en la zona y de lugares en sus domicilios aptos para el estudio) o de otros como laboratorios, aulas de informática, espacios de investigación, etc. propios de cualquier universidad.

La financiación puntual y completa del CPU es otro punto que aparece necesario dotar de mayor previsibilidad en lo institucional, laboral y presupuestario. Lo que llevo a que nuestro sindicato presentase ante las autoridades del instituto una nota haciendo un amplio y profundo planteo al respecto

Este año con la flexibilidad que impuso la pandemia, las comisiones, incluso hasta los 2dos. y 3ros. años en todas las carreras crecieron a números imposibles de sostenerse en la presencialidad y dentro de nuestro proyecto institucional

No estamos hasta aquí aún abordando la necesidad, como tiene cualquier universidad, de que investigación o vinculación, que son trabajo, comiencen a ser remuneradas a quienes las desarrollamos.

RELACIÓN NUMÉRICA DOCENTE/ESTUDIANTES

Desde nuestra primera inscripción la matrícula crece año a año superando la programación. Eso es, y siempre lo valoramos de esa manera como un reconocimiento del pueblo al esfuerzo de inclusión y la calidad académica y profesional con que las y los trabajadores docentes y nodocentes de la UNAJ llevamos adelante nuestra tarea cotidianamente. Que miles año tras año a “entren” a la universidad, es un hecho que no por repetido deja de emocionar.

EL CPU es lo primero que se encuentran y es un espacio, maltratado bastante a lo largo de su historia, que busca transferir los rudimentos de la vida universitaria (un capital simbólico del que carecen quienes muchos/as jóvenes) y nivelar en algunos conocimientos básicos para poner un punto de partida indispensable en la cursada de materias.

La centralidad que ocupa la relación numérica docente/estudiante en la UNAJ es una premisa institucional que demanda volver a pensar nuestras condiciones de trabajo, nuestra estructura académica y edilicia.

Nuestra envergadura por cantidad de estudiantes ya nos pone en una escala de ser una de las más voluminosas en el conurbano superando en muchos casos a las del bicentenario y cercanos a otras con más de 25 años de historia, pero con un presupuesto estancado en el de una universidad recién nacida.

En esta comparación es posible apreciar que con matrículas similares en 2014 (Lanús, San Martín, Tres de Febrero) o de un tercio (La Matanza, Lomas de Zamora) a los pocos años la UNAJ instalada y consolidada en su región supera a las primeras y es más de la mitad de las segundas. Lejos de que esta comparación se haga en términos de “calidad” o académicos sino en que resulta evidente que la causa es que está instalada en Florencio Varela, el distrito con mayor crecimiento demográfico del AMBA en los últimos 20 años encontró una población demandante de educación superior una magnitud inédita en la historia reciente.

EL TRABAJO DOCENTE Y LES TRABAJADORES DOCENTES.

El último eslabón del sistema educativo somos quienes estamos frente al aula. La pandemia ha dejado esto más en claro que nunca, fuimos desde marzo/20 la “cara” de la universidad en esa pantalla.

La precarización creciente y el congelamiento de los concursos desde 12/2019 son las dos condiciones que permiten mantener y hasta incrementar la situación de injusticia social entre las y los trabajadores docentes. Hoy las y los docentes precarizados representan casi 800 personas (60% de la planta), algunos desde 2014.

A les contratades se les privó de años de aporte al régimen previsional docente del 82% móvil al tiempo que lo desfinancia, se les priva de la obra social (las que reciben monotributistas ponen obstáculos permanentemente) y no están cubiertos por la ART. Hay casi 150 docentes interinos “congelados” en sus cargos, algunos desde 2013 que no pueden acceder a la carrera docente y al derecho al ascenso. Avanzar en este camino no demanda dinero sino apenas la aplicación del art. 73° de nuestro convenio colectivo como hicieron la mayoría de las universidades.

El desborde de comisiones que ya no afecta solo a Iniciales sino a casi todos los institutos es una realidad que nos golpea diariamente en cuanto a nuestra carga de trabajo y el reconocimiento de la misma, en relación al agotamiento cada vez más temprano en la semana, a la dedicación que podemos ofrecer a cada estudiante.

El resultado del corset presupuestario encuentra aquí su consecuencia mas terrible que es no alcanzar la “inclusión” que institucional y culturalmente se nos reclama y anhelamos. En el año 2020 (y con 180 designaciones nuevas) las comisiones “muy numerosas” alcanzaban al 50% de docentes (33% más de 50 estudiantes y 17% entre 40 y 49).

El conjunto de elementos planteados (presupuesto estable, crecimiento de la planta docente menor que el de la matrícula) tuvo como resultado un incremento de la precarización tanto de las relaciones laborales en si como de las categorías asignadas a las y los docentes.

En años del macrismo (2018) tuvimos el primer logro arrancado al gobierno del ajuste que permitió a 70 docentes de la UNAJ pasar a regularizar su relación laboral.

Como parte del ajuste del gobierno anterior se discontinuó el ritmo del proceso de concursos que permitía ir normalizando las relaciones de trabajo con una demora de 2/3 años, un enorme logro de nuestra comunidad. También logramos para las y los contratados derechos políticos: eligieron y fueron elegidos hasta como integrantes del consejo superior.

La comparación con otras universidades da una medida de la magnitud de la precarización que azota la UNAJ, incluso con datos de 2018 últimos publicados por la SPU (*) y que hoy se ven agravados. Iniciamos una campaña por el pase a interinato de contratades.

Al momento de producir este documento se reinicia ese proceso la Secretaría de Políticas Universitarias reactivó este asunto instalado por CONADU en las paritarias. En la evaluación ministerial de diferentes estrategias para el mecanismo quedó en evidencia que la categoría salarial ha sido otra de las variables de ajuste del macrismo

Hoy convivimos con una injusticia en la asignación de cargos a contratades. Quienes ingresaron antes o en 2016 se componen de 45 ayudantes y 400 otras superiores, en tanto les compañeres que ingresaron a partir de 2016 son 225 ayudantes y 100 de categorías superiores

La investigación y vinculación son actividades que desarrollamos y que no se encuentran remuneradas sin embargo, se nos exigen esas credenciales para la carrera docente, para concursar, para ascender de cargo. Es momento de plantear también esta cuestión y darle un abordaje institucional.

Cuando el ajuste macrista apretaba hasta el ahogo fuimos capaces de sostener de manera voluntaria y militante el CPU, organizarnos y construir ese abrazo histórico, en la pandemia se multiplicaron los voluntariados y los gestos individuales y colectivos de solidaridad con nuestro pueblo.

En la virtualidad fuimos reconocidos en el Ministerio, en la UNAJ por nuestro enorme esfuerzo, aprendimos y ejecutamos tareas que no conocíamos, trabajamos más tiempo del que se nos pagaba, cansamos nuestra vista, músculos y mente más de lo saludable, por lo que el retorno debe materializar ese reconocimiento en un esfuerzo institucional por mejorar las condiciones de trabajo, las formas de relación laboral y de dictado de clases.

(*) Es notable que la UBA no declara oficialmente los niveles reales de precarización pero al momento de repartir fondos, obligada por los sindicatos docentes, se ve en situación de aceptar (hasta 9000 ad honorem llegó a admitir) y recibe fondos. Para el conjunto, esta situación genera una especie de competencia desleal puesto que no hay una publicidad de la situación real a diferencia del resto de universidades del sistema.